AMARINES

Este bulbo “Ofrece lo mejor de ambos mundos”, dicen sus creadores y distribuidores.

MIENTRAS QUE EL NERINE SIEMPRE PIERDE SUS HOJAS CUANDO FLORECE, EL AMARINE CONSERVA SUS HOJAS

Esto lo convierte en un cultivo más decorativo y adecuado para la producción en macetas. Además, florece en agosto / septiembre, que es antes que el Nerine, y es muy resistente a las heladas. Puede soportar temperaturas tan bajas como -10 ° C . 

Las flores se parecen a Nerine pero son un poco más grandes y cada bulbo producirá hasta 10 flores por tallo. Originalmente fueron producidos para el comercio de flores cortadas, de ello han evolucionado a plantas bulbosas de jardín.

Cultivo del Amarine

Prosperarán como la mayoría de bulbos en una situación bien drenada, ya sea al sol o a la semisombra y también son perfectos para cultivar en macetas en la terraza o el balcón.

Estos bulbos soportan suelos muy pobres, por ello, las plantas que crecen en suelos fértiles crecerán más grandes con más hojas, pero a expensas de las flores. Una vez establecidas, no parta ni mueva los bulbos, ya que prefieren que las dejen desarrollarse.

Las hojas aparecen primero y crecen durante el verano, característicamente sorprendente por derecho propio antes de que lleguen las flores en otoño. En eso se parecen al Amaryllis Belladona.

Luego, los racimos de hasta 10 flores en forma de trompeta aparecen en tonos blancos o rosados ​​en tallos fuertes y erguidos de hasta 50 cm de altura. prosperará y destacarán en tu jardín otoñal a partir de septiembre. 

Una planta muy interesante para el borde del jardín, exhibiciones en macetas y arreglos florales, agregarán toques de color donde sea que aparezcan, y sus tallos largos las hacen ideales también como flor cortada cuando no hay muchas flores en el jardín. 

Destacamos también que son completamente resistentes a las heladas pues soportan fácilmente los -10ºC. 

Información y cuidados 

Los bulbos se deben plantar desde el otoño a finales de primavera en bulbo, luego en maceta podemos plantarla todo el año.

En el jardín, plantélos a pleno sol a unos 5 cm de profundidad y unos 10 cm de distancia. Tendrán un crecimiento de alrededor de 60 cm de alto x 20 cm de ancho, estas bellezas florecerán de septiembre a octubre después de que sus hojas hayan muerto.

Se recomienda no moverlas del lugar, ya que tenderán a naturalizarse (efecto de establecerse en el terreno de forma duradera) con las ventajas que ello conlleva.

No olvidemos aportar un buen mantillo para protegerlos sobre todo durante el primer año hasta que estén completamente establecidos. Plantar en un suelo arenoso grueso y bien drenado, a pleno sol para promover la máxima floración iridiscente.