NERINES

¿Cómo cuidar a la Nerine durante todo el año?

Planta los bulbos de la Nerine en verano en un buen compost o prepara una mezcla tú mismo con dos partes de tierra negra, una parte de arena gruesa y otra parte de mantillo. Coloca los bulbos de tal manera que la punta sobresalga de la superficie del compost, usando macetas de 10 cm de diámetro para un solo bulbo o de 15-20 cm de diámetro para colocar tres o cinco bulbos.

A la Nerine no le gustan los movimientos, por lo que tendrás que trasplantarla solo cada cuatro años. En los años en que no la trasplantes, sustituye la capa superior de compost (unos 2.5 cm) por compost nuevo. Esta planta se da mucho mejor en un lugar cálido y resguardado, donde haya la mayor cantidad de luz posible, pero no esté expuesta a los rayos del sol directos.

Mantén las plantas húmedas en primavera hasta que las hojas de la Nerine se tornen amarillentas y, a partir de allí, deja de regarlas hasta que vuelvan a reanudar su crecimiento el próximo verano.

Riega tu Nerine en otoño e invierno y continúa abonándola durante el periodo de floración. Cuando las flores se hayan secado, disminuye la cantidad de agua y mantén las plantas ligeramente húmedas durante todo el invierno. En los meses más fríos del año, se aconseja cubrir la superficie del compost con una capa de material protector.

La Nerine se propaga fácilmente por división. En la época de plantación, tendrás que separar los vástagos de la base de los bulbos maduros y plantarlos en grupos o de forma individual en compost; trátalos luego como plantas maduras.